Un gran poeta y político Por Sergio Ávila R.

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Guillermo Prieto Pradillo nació el 10 de febrero de 1818 en la Ciudad de México, y falleció en Tacubaya el 2 de marzo de 1897; ayer se cumplieron 124 años de su deceso. Hijo de José María Prieto Gamboa y de Josefa Pradillo y Estañol. Apenas tenía 13 años de edad cuando murió su padre y, debido a ello, la madre perdió la razón. Andrés Quintana Roo fue su benefactor, al conseguirle trabajo en la Aduana y al ayudarlo a ingresar al Colegio de San Juan de Letrán.

En 1836, bajo la dirección del propio Quintana Roo, fundó la Academia de Letrán, junto con Manuel Toussaint y con los hermanos José María y Juan Lacunza, cuya característica primordial era “la tendencia a mexicanizar la literatura”. Sus primeros poemas se publicaron en el Calendario de Galván y en la revista El Mosaico Mexicano, en 1837.

Fue secretario de Valentín Gómez Farías y de Anastasio Bustamante; durante el período presidencial de este último comenzó a colaborar como redactor para el Diario Oficial. Durante la primera Intervención francesa en México, se enlistó en la Guardia Nacional. Fue crítico teatral en el periódico El Siglo Diez y Nueve, y con su seudónimo (“Fidel”) publicó la columna llamada “San lunes de Fidel” de 1841 a 1845, de 1848 a 1858, de 1861 a 1863 y de 1867 a 1896.

Colaboró para El Museo Mexicano, de 1843 a 1844; para el Semanario Ilustrado publicó correspondencia satírica; para El Monitor Republicano escribió en 1847 y de 1873 a 1885. Perteneció a El Ateneo Mexicano, del que fue miembro. En 1845, fundó el periódico Don Simplicio, en compañía de Ignacio Ramírez “El Nigromante”. Se unió en la defensa del ejército federal, durante la primera intervención estadounidense en México. En 1849, colaboró para El Álbum Mexicano, y en 1862, para La Chinaca.

Salvó la vida de Juárez en Guadalajara anteponiéndose a su persona y gritando su famosa frase de «Los valientes no asesinan» cuando el conservador Filomeno Bravo había dado la orden a soldados del 5° regimiento de fusilar al presidente. El 11 de abril de 1858 se embarcó en el puerto de Manzanillo junto con Juárez y su gabinete en el vapor John L. Stephens para llegar a Panamá donde cruzaron el país por tierra, pues aún no existía el Canal de Panamá.

Luego se dirigieron a La Habana y Nueva Orléans. Después se embarcaron en el vapor Tennessee, con destino al puerto de Veracruz. En San Juan de Ulúa se estableció el gobierno republicano de Juárez. Guillermo Prieto participó en la emisión de las Leyes de Reforma.

Vivió en Cuernavaca durante sus últimos años debido a que sufrió una lesión cardíaca. Regresó a la capital para asistir a los funerales de su hijo. Su segunda esposa fue la Sra. Emilia Golard. Nuestro poeta fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Aparte de su obra poética escribió prosa y textos históricos, pero solamente por ahora deseo esbozar sobre tres de sus poemas:

Como será el mar

Se integra por 13 estrofas en cuartetos endecasílabos.

Tu nombre ¡o mar! en mi interior resuena;
despierta mi cansada fantasía:
conmueve, engrandece al alma mía,
de entusiasmo férvido la llena.

Nada de limitado me comprime,
cuando imagino contemplar tu seno;
aludo, melancólico y sereno,
o frente augusta; tu mugir sublime.

[Poema sin título]

Se compone por 26 estrofas, mayormente en cuartetos endecasílabos.

¡Oh exceso de maldad! Mujer impía,
¿cuándo mi amor sincero fue inconstante?
¿qué vez, responde, hubiste descubierto
a la negra traición en mi semblante?

La lira del amor, sin armonía
yace sorda en mis manos; a sus cuerdas
mi inútil llanto le robó el sonido:
mi bien, te adoraré; pero a lo menos
hónreme tu odio, y líbreme siquiera
de volver a tu seno envilecido.

 

El siguiente poema fue dedicado a su amigo Manuel Payno [Ciudad de México, 21 de junio de 1810 – San Ángel Tenanitla, 1894]; escritor, periodista, político y diplomático. Muy leídas resultan sus novelas Los bandidos de Río Frío y El fistol del Diablo; uno de los principales iniciadores de la novela costumbrista.

La inmortalidad

Compuesto por 59 estrofas, mayormente en cuartetos endecasílabos.

Sordo al bramar la tormenta
ciego al contemplar el cielo,
te cubrí ¡oh Dios! con el velo
de la lóbrega impiedad.

Mortal, mortal atrevido,
¿te dará la impiedad, necio,
siquiera el odio, el desprecio
de ese Omnipotente Dios?

NOTAS

https://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Prieto_Pradillo

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