LA VARIANTE DELTA EVITARÁ QUE ALCANCEMOS LA INMUNIDAD DE REBAÑO CONTRA COVID-19

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26-year-old Covid-19 patient Hector, gives an interview with AFP at the Hospital Polanco Coacalco in the municipality of Coacalco, State of Mexico, on August 6, 2021. - The thrid wave of the pandemic in Mexico hits specially young people, but also arises confusion among health workers, exhausted physically and emotionally after almost a year and a half of crisis. (Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

Podría ser que la inmunidad de rebaño no sea la solución para terminar con la pandemia de COVID-19 en el mundo.
A más de 18 meses de iniciada la crisis sanitaria, nuevos obstáculos difíciles de sortear se presentan con la aparición de variantes más agresivas. Más contagiosas y potencialmente más letales, aún no existe certeza de si las vacunas disponibles podrán ofrecer una barrera suficiente para proteger al organismo contra las siguientes mutaciones del virus. En este terreno, cualquier promesa de alcanzar la inmunidad de rebaño en el futuro próximo parece desmoronarse. Ésta es la razón.

IInicialmente, sabíamos que el coronavirus se propaga por gotículas y por vía aérea. Cuando se tuvo esta certeza a nivel médico, supimos que el virus llegaría en oleadas, “como sucedió con la epidemia de gripe en 1918“, explica Shabir A. Madhi, director de la Unidad de Investigación de Análisis de Vacunas y Enfermedades Infecciosas del SAMRC.

Como experto de la Universidad de Witwatersrand, asegura que muy pocos científicos lograron predecir que la enfermedad podría mutar tan rápido, en variantes cada vez más agresivas. Este fenómeno ha provocado que se propague a altas veloidades, ya que es más transmisible y ha logrado evadir las respuestas inmunitarias del organismo.

Esto explica porqué la variante Delta es dos veces más contagiosa que el virus original. Al respecto, Madhi se nuestra escéptico sobre el abordaje político que se le ha dado a la inmunidad de rebaño a nivel global:

“Cuando los políticos y otros hablan sobre la inmunidad colectiva, desafortunadamente, tienen la idea errónea de que las herramientas actuales que tenemos son adecuadas para eliminar el virus. No es lo que tenemos a la mano en este momento”, escribe en su artículo para The Conversation.

En contraste, el experto asegura que deberíamos empezar a cuestionarnos cómo vivir con el virus, a partir de la posibilidad que nos otorga el éxito de las vacunas contra COVID-19 para hacerlo. Sin embargo, este horizonte aún se ve lejano debido a la velocidad de vacunación global actual.

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Según Madhi, promocionar la inmunidad de rebaño como la solución máxima para terminar con la crisis sanitaria “crea una idea errónea de que realmente vamos a llegar a una etapa en la que este virus será eliminado”. Por el contrario, esto es muy poco probable, ya que el virus seguirá circulando por décadas.

El experto asegura que, de no lograrse pronto este objetivo, la gente podría empezar a dudar sobre las vacunas y el beneficio de recibirlas. Esto agravaría de entrada la crisis sanitaria, ya que la población no tendrá la barrera básica para protegerse de una infección de COVID-19. Así también, las personas creerán que las restricciones sanitarias que hoy existen son suficientes para volver a la ‘normalidad’.

Esto tampoco es cierto. Por el contrario, el virus seguirá mutando, e impondrá nuevos límites a la convivencia elemental, a los esquemas laborales y a la educación en el mundo. Pensar que la inmunidad de rebaño nos garantizará volver a la vida antes de la pandemia, a los ojos del experto, es un manejo político y mediático irresponsable.

¿A qué problemas nos enfrentamos ahora?

La evolución del virus ha demostrado ser altamente perceptiva a las barreras inmunitarias. Las variaciones, por tanto, son cada vez más agresivas y contagiosas. Por esta razón, pueden tener el potencial para neutralizar las respuestas de anticuerpos que ofrecen algunas vacunas contra COVID-19.

Otro gran obstáculo es la durabilidad de la protección que ofrecen las vacunas disponibles. Hoy sabemos que apenas cubren un periodo de entre 6 y 9 meses, a partir de la aplicación. Esto no quiere decir, sin embargo, que nos pueden proteger contra las variantes que surjan en el camino.

El último problema que Madhi identifica es la distribución desigual de la vacunación en el mundo. Sólo aquellos que tienen los recursos para acceder a una vacuna contra COVID-19 podrán estar protegidos. Quienes no, tendrán que permanecer a la expectativa de que sus países tengan la logística suficiente para abastecerles. En últimas, la protección sanitaria podría caer en un problema de clase.

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