Momento Político

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Por: Carlos Moyrón Benton y acreditados.

LA MESA DE LA MACHACA

EL FALLECIMIENTO DEL PERIODISTA EZEQUIEL LIZALDI RODRÍGUEZ, POR COVID-19, FUE UNA NEGLIGENCIA

Por: Carlos Moyrón Benton

* UNA MUERTE ANUNCIADA POR FALTA DE ATENCIÓN MÉDICA Y PROTOCOLOS DE SALUD.

*LAS LEGISLATURAS XIII, XIV Y XV DEL CONGRESO DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR, EN DEUDA PERMANENTE CON EL GREMIO PERIODÍSTICO SUDCALIFORNIANO.

* POSAC -PERIODISTAS ORGANIZADOS DE SUDCALIFORNIA A.C.- EN SOLIDARIDAD CON SUS FAMILIARES, COMPAÑEROS DE TRABAJO Y SOCIEDAD.

El Martes 24 de noviembre del 2020, falleció el periodista Ezequiel Lizaldi Rodríguez, por complicaciones respiratorias por una infección del Covid-19 en el Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social -IMSS-, quien fuera reportero, presentador de noticias y locutor de CPS Noticias y Tribuna de Los Cabos.

El compañero Ezequiel Lizaldi, tuvo una recaída por las secuelas del Covid-19, que llamó la atención del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien puso en tela de juicio sus derechos laborales y el acceso a la salud. Esto fue gracias a que escuchó los reclamos de una reportera sonorense, Reyna Aidé Ramírez, en la conferencia matutina “La Mañanera”.

El Ejecutivo Federal, turnó el asunto de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social -STPS-. La XV Legislatura del Congreso del Estado de B.C.S., llamó  a la Secretariael Trabajo y al IMMS para que apliquen las sanciones correspondientes y garanticen los derechos laborales y de salud.

LAS LEGISLATURAS XIII, XIV Y XV DEL CONGRESO DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR, EN DEUDA PERMANENTE CON EL GREMIO PERIODÍSTICO SUDCALIFORNIANO.

En el año del 2012, la Asociación Civil de Periodistas Organizados de Sudcalifornia A.C -POSAC-, presentó una iniciativa de ley ( en la XIII Legislatura) para garantizar la seguridad y protección del gremio periodístico -en el renglón de salud, social, capacitación, proyectos productivos, empleo, vivienda- que permitiera una vida digna para los periodistas. La cual no prosperó y se mandó al archivo.

En el año del 2015 (en la XIV Legislatura) se insistió en esta iniciativa de ley, pero continuó en el archivo y ya en el año del 2018 (en la XV Legislatura), POSAC con el apoyo de otras organizaciones periodísticas como la Asociación de Prensa y Radio -APYR- Fraternidad Periodística y Periodistas Libres e Independientes se insistió sobre este asunto, pero nuestro asombro y sorpresa fue que no se encontró dicha iniciativa en el archivo de la Oficialía Mayor del Congreso del Estado de B.C.S., mencionando que se había perdido, pero esto no fue todo, sino que se copió y se plagió apareciendo dicha iniciativa periodística en manos de los diputados de la XV Legislatura, presentandose como iniciativa de ellos, que se leyó y aprobó en la sesión Ordinaria del Congreso.

Para esto las asociaciones periodísticas mencionadas elaboraron y presentaron una iniciativa ciudadana para la protección del gremio para que se leyera y discutiera ese mismo día, aprobandose dicha solicitud.

Ambas iniciativas duermen el sueño de los justos, por lo que solicitamos y demandamos que se reactiven y que de ambas se haga una sola ley, para que se ejerza un presupuesto a través de un Instituto de comunicación y se convoque a un periodo extraordinario urgente, dada la emergencia sanitaria y de salud digna que vive el gremio periodístico.

POSAC -PERIODISTAS ORGANIZADOS DE SUDCALIFORNIA A.C.- EN SOLIDARIDAD CON SUS FAMILIARES, COMPAÑEROS DE TRABAJO Y SOCIEDAD.

POSAC se solidariza con los familiares de Ezequiel Lizaldi, para que se les indemnice conforme a la ley y se fortalezcan las medidas de protección para todos. Atentamente los directivos de POSAC, Alejandro Jiménez Taboada, Carlos Moyrón Benton y Celia Selene Hernández Avilés, Presidente, Secretario y Tesorera, respectivamente.

GUÍA ÉTICA PARA LA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO

Por: Carlos Moyrón Benton

* DE TRASCENDENCIA LA GUÍA ÉTICA PARA LA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO.

Por la pérdida de valores culturales, morales, espirituales y por la degradación y decadencia económica, así como de bienestar material, se presentó este documento, el cual es de carácter voluntario asumirlo.

Esta guía ética contiene veinte principios y en su elaboración participaron destacados intelectuales y la sociedad en su conjunto, siendo similar a la cartilla moral que elaboró en su momento Alfonso Reyes. Se dijo que se imprimirán ocho millones de ejemplares para entregarse a los adultos que puedan analizar y transmitir a sus hijos y nietos.

No es algo que se quiera imponer a las familias, sindicatos y escuelas, los valores ya existen en el país desde tiempos remotos y que son la mayor riqueza que posee la sociedad mexicana, que va contra el lucro y el individualismo, asimismo el triunfo a toda costa sin escrúpulos. La honestidad del pueblo es la mayor riqueza cultural que posee México.

 

IDIOSINCRACIA

Por: Alejandro Jiménez Taboada.

Quienes sostienen que la verdad es relativa y varía según la interpretación que se tenga del hecho en cuestión, son personas que por lo general rehuyen el compromiso que una o mas supuestas verdades les pueda ocasionar a nivel conciencia. Optan mejor por ajustarse a patrones de conducta ya establecidos y que se adaptan a la manera en que usualmente se comportan. En lo que los apegos y/o adicciones, tienen un papel protagónico, por la influencia que ejercen. En suma se convierten en personas que reciben órdenes y las cumplen.

Varios de los nazis a los que se les enjuició por cometer crímenes atroces, argumentaron para explicar su proceder y atenuar sus culpabilidad, que solo se limitaron a cumplir ordenes. Es decir que eso de discernir, para hacer lo correcto, les pareció innecesario, al dar por asentado que el núcleo de poder del que provenían las instrucciones de que hacer y como, estaba investido de una perfectibilidad tal, que lo hacía infalible.

Muy cómoda postura para eludir entresijos, propios de una conciencia intranquila y así poderla anestesiar y no tener que verse en la necesidad de cuestionar el orden establecido y que irremediablemente los expondría a ser blanco de represalias.

Lo planteado viene a  colación, por lo que se dice, “que todos los mexicanos llevamos a un priísta dentro(en alguna medida). Y lo respaldan con el argumento de que solo así se explica que el cuestionado partido haya durado tanto tiempo en el poder. Vamos a suponer que esa deducción fuera certera, cabría entonces preguntarse de manera personal, que tanto es lo que se tiene al respecto. Y lo pongo sobre la mesa, por la elección que viene y partiendo del hecho de que se es parte de ese conglomerado llamado pueblo y que una parte importante hizo posible la transformación que está en curso. ¿Cabría entonces la posibilidad de que se reculara sobre lo andado, con eso que el priísta que se tenga dentro, reclame su derecho de ser? Manteniéndose en ese supuesto, va de nuevo la pregunta, que tanto. Desde mi manera de ver, cuando en una decisión que se toma, va de por medio el bienestar de lo que más se ama y a eso sumar que por lo que al presidente corresponde, ha cumplido y con creces con lo que se comprometió a realizar; la porción que aún se tenga y que nos llevara a volver sobre nuestros pasos, queda descartada, por tratarse de una decisión de naturaleza evolutiva. Es decir que va de menos a mas.

Pero eso no quiere decir que lo que viene va a ser fácil. Por el contrario, la dificultad de hacer lo correcto será mayor, pero más motivadora, porque ya se empezó a disfrutar lo que se sembró, y que solo los reacios a percibir la luz(por tenue que esta sea), se niegan a reconocer.

Por lo tanto quienes vayan a ocupar cargos de elección popular, tienen que estar a la altura de las nuevas condiciones y mucho contará, para efectos de saber quién si y quién no, aquello de “Dime con quién andas y te diré quién eres” y más determinante aún “Por sus actos los conoceréis”.       Volviendo al papel de lo que fue el partido de Estado y que envolvió a otros movimientos, con el ofrecimiento de poder acceder a una suculenta tajada del pastel.

López Obrador vino a romper con el cántaro que tanto fué al agua, pero no solo él, fuimos todos los que con la mejor voluntad, votamos ese 1° de julio, al ceñirnos a la idea de que se puede vivir mejor, en lo personal y conjuntamente. Y por razones de evolución, que nos es innata y las nuevas generaciones se suman con entusiasmo a la corriente transformadora.

Concluyo haciendo referencia a los resultados de la elección en el vecino país. Me queda claro que el factor más importante que determinó el triunfo de la fórmula, Joe Biden y Kamala Harrys , fué la juventud, que quiere sobreponerse a la amenaza del Calentamiento Global y a cualquier otra cosa que se le parezca, como lo es esta pandemia, que de ninguna manera es cíclica o un castigo del cielo, como algunos pretenden darle ese cause, igual que con lo del Cambio Climático; sino resultado de actividades humanas irresponsables y que si de entrada, como especie nos hace aparecer como lazo de cochino, sucede-para bien de todos-que la solución a los males referidos, está en nuestras propias manos; por eso la urgencia del “despertar de la conciencia”. Más claro ni el agua.

 

 

DEL SUPLEMENTO CULTURAL PALO ADÁN, COORDINADOR SERGIO ÁVILA ROMERO.

CUENTO DE NOCHEBUENA

Compilación de Sergio Ávila R.

Por Rubén Darío.

El hermano Longinos de Santa María era la perla del convento. Perla es decir poco, para el caso; era un estuche, una riqueza, un algo incomparable e inencontrable: lo mismo ayudaba al docto fray Benito en sus copias, distinguiéndose en ornar de mayúsculas los manuscritos, como en la cocina hacía exhalar suaves olores a la fritanga permitida después del tiempo de ayuno; así servía de sacristán, como cultivaba las legumbres del huerto; y en maitines o vísperas, su hermosa voz de sochantre resonaba armoniosamente bajo la techumbre de la capilla.

Mas su mayor mérito consistía en su maravilloso don musical; en sus manos, en sus ilustres manos de organista. Ninguno entre toda la comunidad conocía como él aquel sonoro instrumento del cual hacía brotar las notas como bandadas de aves melodiosas; ninguno como él acompañaba, como poseído por un celestial espíritu, las prosas y los himnos, y las voces sagradas del canto llano. Su eminencia el cardenal —que había visitado el convento en un día inolvidable— había bendecido al hermano, primero, abrazádole enseguida, y por último díchole una elogiosa frase latina, después de oírle tocar.

Todo lo que en el hermano Longinos resaltaba, estaba iluminado por la más amable sencillez y por la más inocente alegría. Cuando estaba en alguna labor, tenía siempre un himno en los labios, como sus hermanos los pájaritos de Dios. Y cuando volvía, con su alforja llena de limosnas, taloneando a la borrica, sudoroso bajo el sol, en su cara se veía un tan dulce resplandor de jovialidad, que los campesinos salían a las puertas de sus casas, saludándole, llamándole hacia ellos: “¡Eh!, venid acá, hermano Longinos, y tomaréis un buen vaso…” Su cara la podéis ver en una tabla que se conserva en la abadía; bajo una frente noble dos ojos humildes y oscuros, la nariz un tantico levantada, en una ingenua expresión de picardía infantil, y en la boca entreabierta, la más bondadosa de las sonrisas.

Avino, pues, que un día de navidad, Longinos fuese a la próxima aldea…; pero ¿no os he dicho nada del convento? El cual estaba situado cerca de una aldea de labradores, no muy distante de una vasta floresta, en donde, antes de la fundación del monasterio, había cenáculos de hechiceros, reuniones de hadas, y de silfos, y otras tantas cosas que favorece el poder del Bajísimo, de quien Dios nos guarde. Los vientos del cielo llevaban desde el santo edificio monacal, en la quietud de las noches o en los serenos crepúsculos, ecos misteriosos, grandes temblores sonoros…, era el órgano de Longinos que acompañando la voz de sus hermanos en Cristo, lanzaba sus clamores benditos.

Fue, pues, en un día de navidad, y en la aldea, cuando el buen hermano se dio una palmada en la frente y exclamó, lleno de susto, impulsando a su caballería paciente y filosófica:

—¡Desgraciado de mí! ¡Si mereceré triplicar los cilicios y ponerme por toda la vida a pan y agua! ¡Cómo estarán aguardándome en el monasterio!

Era ya entrada la noche, y el religioso, después de santiguarse, se encaminó por la vía de su convento. Las sombras invadieron la Tierra. No se veía ya el villorrio; y la montaña, negra en medio de la noche, se veía semejante a una titánica fortaleza en que habitasen gigantes y demonios.

Y fue el caso que Longinos, anda que te anda, pater y ave tras pater y ave, advirtió con sorpresa que la senda que seguía la pollina, no era la misma de siempre. Con lágrimas en los ojos alzó éstos al cielo, pidiéndole misericordia al Todopoderoso, cuando percibió en la oscuridad del firmamento una hermosa estrella, una hermosa estrella de color de oro, que caminaba junto con él, enviando a la tierra un delicado chorro de luz que servía de guía y de antorcha.

Diole gracias al Señor por aquella maravilla, y a poco trecho, como en otro tiempo la del profeta Balaam, su cabalgadura se resistió a seguir adelante, y le dijo con clara voz de hombre mortal: ‘Considérate feliz, hermano Longinos, pues por tus virtudes has sido señalado para un premio portentoso.’ No bien había acabado de oír esto, cuando sintió un ruido, y una oleada de exquisitos aromas. Y vio venir por el mismo camino que él seguía, y guiados por la estrella que él acababa de admirar, a tres señores espléndidamente ataviados.

Todos tres tenían porte e insignias reales. El delantero era rubio como el ángel Azrael; su cabellera larga se esparcía sobre sus hombros, bajo una mitra de oro constelada de piedras preciosas; su barba entretejida con perlas e hilos de oro resplandecía sobre su pecho; iba cubierto con un manto en donde estaban bordados, de riquísima manera, aves peregrinas y signos del zodiaco. Era el rey Gaspar, caballero en un bello caballo blanco. El otro, de cabellera negra, ojos también negros y profundamente brillantes, rostro semejante a los que se ven en los bajos relieves asirios, ceñía su frente con una magnífica diadema, vestía vestidos de incalculable precio, era un tanto viejo, y hubiérase dicho de él, con sólo mirarle, ser el monarca de un país misterioso y opulento, del centro de la tierra de Asia.

Era el rey Baltasar y llevaba un collar de gemas cabalístico que terminaba en un sol de fuegos de diamantes. Iba sobre un camello caparazonado y adornado al modo de Oriente. El tercero era de rostro negro y miraba con singular aire de majestad; formábanle un resplandor los rubíes y esmeraldas de su turbante. Como el más soberbio príncipe de un cuento, iba en una labrada silla de marfil y oro sobre un elefante. Era el rey Melchor. Pasaron sus majestades y tras el elefante del rey Melchor, con un no usado trotecito, la borrica del hermano Longinos, quien, lleno de mística complacencia, desgranaba las cuentas de su largo rosario.

Y sucedió que —tal como en los días del cruel Herodes— los tres coronados magos, guiados por la estrella divina, llegaron a un pesebre, en donde, como lo pintan los pintores, estaba la reina María, el santo señor José y el Dios recién nacido. Y cerca, la mula y el buey, que entibian con el calor sano de su aliento el aire frío de la noche. Baltasar, postrado, descorrió junto al niño un saco de perlas y de piedras preciosas y de polvo de oro; Gaspar en jarras doradas ofreció los más raros ungüentos; Melchor hizo su ofrenda de incienso, de marfiles y de diamantes…

Entonces, desde el fondo de su corazón, Longinos, el buen hermano Longinos, dijo al niño que sonreía:

—Señor, yo soy un pobre siervo tuyo que en su covento te sirve como puede. ¿Qué te voy a ofrecer yo, triste de mí? ¿Qué riquezas tengo, qué perfumes, qué perlas y qué diamantes? Toma, señor, mis lágrimas y mis oraciones, que es todo lo que puedo ofrendarte.

Y he aquí que los reyes de Oriente vieron brotar de los labios de Longinos las rosas de sus oraciones, cuyo olor superaba a todos los ungüentos y resinas; y caer de sus ojos copiosísimas lágrimas que se convertían en los más radiosos diamantes por obra de la superior magia del amor y de la fe; todo esto en tanto que se oía el eco de un coro de pastores en la tierra y la melodía de un coro de ángeles sobre el techo del pesebre.

Entre tanto, en el convento había la mayor desolación. Era llegada la hora del oficio. La nave de la capilla estaba iluminada por las llamas de los cirios. El abad estaba en su sitial, afligido, con su capa de ceremonia. Los frailes, la comunidad entera, se miraban con sorprendida tristeza. ¿Qué desgracia habrá acontecido al buen hermano?

¿Por qué no ha vuelto de la aldea? Y es la hora del oficio, y todos están en su puesto, menos quien es gloria de su monasterio, el sencillo y sublime organista… ¿Quién se atreve a ocupar su lugar? Nadie. Ninguno sabe los secretos del teclado, ninguno tiene el don armonioso de Longinos. Y como ordena el prior que se proceda a la ceremonia, sin música, todos empiezan el canto dirigiéndose a Dios llenos de una vaga tristeza…

De repente, en los momentos del himno, en que el órgano debía resonar… resonó, resonó como nunca; sus bajos eran sagrados truenos; sus trompetas, excelsas voces; sus tubos todos estaban como animados por una vida incomprensible y celestial. Los monjes cantaron, cantaron, llenos del fuego del milagro; y aquella Noche Buena, los campesinos oyeron que el viento llevaba desconocidas armonías del órgano conventual, de aquel órgano que parecía tocado por manos angélicas como las delicadas y puras de la gloriosa Cecilia…

El hermano Longinos de Santa María entregó su alma a Dios poco tiempo después; murió en olor de santidad. Su cuerpo se conserva aún incorrupto, enterrado bajo el coro de la capilla, en una tumba especial, labrada en mármol.

 

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