MORENA. Por Arturo Meza Osuna. /Artículo-opinión/

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MORENA

Por Arturo Meza Osuna.

La falta de unidad en la izquierda no es nada nuevo. Antes y después de la Revolución, los partidos comunistas, los anarquistas y socialistas fueron minoritarios, luego fueron empañados por el partido de la Revolución –con sus diversos nombres- aun así, las ideas de izquierda sobrevivieron en las organizaciones obreras principalmente en los sindicatos y figuras como Lombardo Toledano eran absorbidas por el régimen mientras se alejaba del Partido Comunista de corte soviético dominado por intelectuales y artistas. Por un lado, el movimiento obrero, por otro un puñado de comunistas divididos por revisionismos teóricos.

Los años 40’s y 50’s, la cantidad de grupos de izquierda fue muy variada, del Partido Comunista se escindían troskos, espartacos, leninistas, marxistas, maoístas, ya en los sesentas se agregaron guevaristas, punto crítico y otros. Las movilizaciones principales de la izquierda seguían siendo las sindicales y los movimientos cívicos espontáneos como el de los médicos del 67, el de los copreros o los maestros que fueron duramente reprimidos por el régimen mientras la izquierda discutía si dar el apoyo o no a estas organizaciones. Así llegamos al 68 cuando una extraña unidad se da en torno del Movimiento Estudiantil.

Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Rafael Galván apoyaron el Movimiento Estudiantil desde la cárcel y después de la represión del 68 y el Jueves de Corpus del 71, la izquierda se debate entre la lucha armada y la democracia burguesa. Son pocas las organizaciones que apoyan la lucha armada, la Revolución Cubana es un incentivo poderoso y muchos jóvenes toman ese camino, primero Genaro Vázquez, luego Lucio Cabañas en la Sierra de Guerrero forman grupos significativos que son perseguidos y asesinados por el Estado, igual pasa con la lucha armada urbana, sucumben ante el poder del Estado y la falta de apoyo de la base social y de partidos de izquierda.

Ante las reformas de electorales, la lucha democrática tiene más posibilidades, una escisión del PRI en la figura de Cuahutémoc Cárdenas organiza un Frente para conquistar la presidencia de la República. Aquí los partidos de izquierda se unifican, Heberto Castillo cede su candidatura a Cárdenas y después del fraude del 88, se forma el Partido de la Revolución Democrática que gana –y aun no suelta- el poder en la Ciudad de México, mientras el PRI empieza a tener derrotas en todo el país y finalmente no son los partidos de izquierda los que sustituyen al PRI, sino el PAN el partido de la derecha católica y empresarial.

Mientras el PAN repite con Vicente Fox y Felipe Calderón, la izquierda se desgaja, el PRD pierde votantes en los pleitos de sus dirigentes, la formación del PRD en pequeñas y sectarias tribus no le permiten su crecimiento de masas. Tiene un gran candidato en Andrés Manuel López Obrador, pierde por muy escaso margen –menos del 0.5%-  en 2006 ante el PAN, alegan fraude, el golpe fue tan fuerte que el PRD se queda a la deriva, la dirigencia queda acéfala y grupos –tribus- se pelean los despojos. El PRD cae en mano de “Los Chuchos” que lo llevan al siguiente sexenio, dominado por la peor estirpe del PRI a pactar un plan de reformas lesivas para –el país- y desde luego, para la izquierda. El partido queda inservible a López Obrador que se da a la terea de edificar su propio partido el Movimiento de Regeneración Nacional –MORENA –

Es MORENA el partido que López Obrador crea, el PRD se vacía, solo quedan Los Chuchos y sus pactos con el poder, mientras López Obrador, otra vez a recorrer la república para ajustarse a las exigencias del INE, algo que logra con relativa facilidad. Decepcionados del gobierno priista colman el partido y sin ningún filtro, MORENA se llena de todo tipo de militantes, simpatizantes, chapulines, oportunistas y ciudadanos de todo tipo.

El régimen de Peña Nieto ha caído en picada, escándalos de corrupción hunden al Presidente y a su partido, todo este desprestigio era inversamente proporcional a la popularidad que López Obrador alcanzaba, que arremetía contra el gobierno priista y delineaba, cada vez que podía, su Programa Alternativo de Nación. MORENA se fortalece bajo la dirección unipersonal del líder indiscutible, pronto se convierte en una movimiento poderoso y para el 2018 ya estaba listo para las elecciones presidenciales.

Para ese tiempo MORENA ya tenía la capacidad para llenar todos los espacios y a la hora de registrar los nombres de los diferentes cargos de elección popular, el partido recién creado ya no tenía tiempo –ni ganas- de realizar elecciones internas para los puestos en disputa de tal manera que muchas diputaciones locales, federales y senadurías, así como presidencias municipales se rifaron, se encuestaron, de esta manera, para las elecciones del 2018, MORENA ya tenía listas completas.

La elección fue un trámite. MORENA arrasó junto con los partidos que se le unieron en la Alianza Juntos haremos Historia. El merequetengue que se formó llevó a López Obrador al poder y  MORENA quedó en manos de Yeidkol Polevnsky, con escasa experiencia organizacional.

Esta variopinta alianza pronto mostró sus fisuras y en los congresos estatales se suscitaron rupturas que pusieron en peligro las mayorías conseguidas con la alianza triunfante.

Ha sido difícil para Polevnky mantener la unidad, para acompañar a López Obrador en las numerosas reformas que plantea, la fuerza con la que llegó no se condice con la aceptación y popularidad del Presidente que se niega a actuar como jefe del partido, prácticamente ha abandonado a MORENA y a su presidenta que navega en las procelosas aguas de la política partidista sin el apoyo, tácito, del Presidente.

La desorganización priva en MORENA, tanto que a la hora de ser relevada en su cargo la directiva que encabeza Polevnky, no tiene el partido un padrón confiable para realizar la elección del nuevo presidente del partido, así que la elección se pospone ad infinitum.

El domingo 26 de enero 2020, se efectúa el VI Congreso Extraordinario de MORENA al que no acude Yeidkol Polevnsky. El Congreso es maniobrado por Bertha Luján, una de las aspirantes a la sucesión. Al final, la resolución del Congreso es nombrar un Presidente Interino en la persona de Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado y antiguo dirigente de El Barzón, quien sustituye a Yeidkol de manera transicional para convocar elecciones en un plazo de 4 meses.

Yeidkol desconoce el Congreso. Hay 15 impugnaciones.  Otros aspirantes a la dirigencia tampoco asisten. Luján dice que hubo quórum de 1310 de los 2600 delegados, otros dicen que deberían ser de 3000 delegados. Polevnsky debería dejar el cargo el 31 de enero, se niega a dejarlo. Ramírez Cuéllar pide permiso en el Congreso para  hacerse cargo de MORENA. Por lo pronto MORENA tiene dos presidentes. Ninguno da su brazo a torcer. MORENA es bipolar dicen otros.

El asunto se tendrá que dirimir en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Así las cosas para el partido en el poder. Nada nuevo para la izquierda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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