En el XXIX Aniversario del Periódico Nuevo Sur Por Sergio Ávila R.

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Me permitiré parafrasear el artículo ‘Andanzas en la bahía de La Paz, en tiempos de Víctor Bancalari’, aparecido en el libro “Otras crónicas del norte mexicano”, escrito por Alejandro Sont, publicado por Colección Cenzontle en el año 1999, aunque también intercalé algunos ligeros agregados personales.

Nuestro poeta fue un gran crítico, apartidista, respaldado siempre por  la solidez del conocimiento de su cultura general. Abrevó en la cultura clásica, pero también se ocupó en desmenuzar temas histórico-políticos contemporáneos. Con singular ánimo despreció el proceder del dictador Fidel Castro, pero en contraparte, Bancalari amaba al pueblo cubano.

Era un ser muy celoso de su aposento personal; nadie conocía su recámara, y a sus amigos intelectuales, gustosamente los recibía en la sala de su casona de la calle Bravo, cuyo patio estaba poblado por árboles siempre rebosantes de jugosos frutos, los que ahí permanecían  cumpliendo una función estética, no tanto para satisfacer un antojo pasajero.

Entonces, el poeta anfitrión, bisnieto del inmigrante italiano Juan Bancalari, les ofrecía a sus visitantes asiento en  elegantes sillas estilo Luis XV, y en ocasiones deleitándolos al piano tocando algunas melodías del ruso Igor Stravinsky, autor, entre otras de, “El pájaro de fuego” y “Petrushka”.

En cuanto a Carlos Moyrón Benton, director del periódico Nuevo Sur, también él recibía en su casa a un selecto grupo de intelectuales y de perfiles afines, destacando que Víctor Bancalari y Manuel Cadena fueron los creadores del suplemento cultural ‘Palo Adán’ de este este medio informativo,  el que orgullosamente en este mes de junio se cumplen 29 años de  existencia.

Moyrón Benton utilizaba una parte de su casa como oficina del periódico, donde además de las funciones propias de la redacción y mecanografiado, era también un espacio para entablar interesantes conversaciones; maliciosas algunas y otras burlescas, acerca del actuar de personajes artísticos y políticos de talla internacional, nacional y local.

Unas veces esas pláticas de tarde-noche eran ambientaban con unas espumantes ambarinas “cruelmente frías”, como dijera el compadre poeta René Chacón; pero cuando se trataba de charlas matutinas, entonces se disfrutaban con “buen café y cigarros corrientes”, al igual como solían hacerlo los poetas de antaño.

No obstante que este lugar estaba cercado con varas de palo de arco, y el interior del recinto contaba con asientos improvisados, además de que las patas del escritorio del director descansaban sobre la arena, ¡sin duda alguna se trataba de un verdadero Ateneo Sudcaliforniano!

Concluyendo; al día siguiente de la muerte de Víctor, su poema “El hermano cruel” fue publicado por Manuel Cadena en un periódico local. Dice así:

 

Al fin, en ataúd de arena,

solo en la elogiada noche,

    espero.

 La costa -línea de plata-

 nunca envolvió mis sueño

 y hoy me guarda.

Restaurante “Las Cerezas”, noche del 22 de junio de 2019

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