A H O R A ! (29 01 19). Luis M. Dibene Geraldo./ Sólo para recordar. RAMÓN NEGRO SILVA

14
0

A H O R A !

Luis M. Dibene Geraldo

  • EN Y POR LA PARTIDA DE RAMÓN EL NEGRO SILVA; EXPRESIONES, PENSAMIENTOS, Y PALABRAS EN SU DESPEDIDA.

Hoy, ahora, no voy a hacer algún preámbulo explicativo sobre mi eventual publicación de seres queridos que han partido a la eternidad, algunos en la compañía de Dios, otros quién sabe…porque el Negro, Ramón Silva López, fue tan de improvisto, sorpresivo, su fallecimiento, que siendo tan conocido y de amistad “con todo mundo” no es necesario explicarme.  Así entonces les diré que en memoria y recuerdo del amigo y colega el Negro Silva, desde antes de su día (noche mejor dicho) fatal ya como que se estaba despidiendo pues en diálogos cafeseros, a veces hasta en videos como el que le hizo el amigo del Café, Juan Romero, que sin ser periodista, le grabó al Negro algunas etapas de su vida,  donde platicaba-a sólo unos cuantos días de su muerte-sobre su niñez, su juventud, también de sus primeros trabajos y sus inicios periodísticos; de su querida familia; de sus amistades de aquellos tiempos, también sobre los escenarios y panoramas paceños y sus aquellos personajes desde los 50s. hasta los más actuales; sus aficiones como la bohemia en el componer versos poéticos, canciones, además su cantar y declamar en algún restaurant bar de esparcimiento a petición de amigas y amigos (a mí me tocó convivir con él ocasionalmente); recuerdo que hacía énfasis en el valor de la amistad, de lo familiar “salvo algunos corajes”, me decía; de sus viajes en su juventud; del Esterito su barrio y su gente; de su particular orgullo de ser o hacer periodismo, a su estilo y manera, (a pesar de las críticas, recalcaba) y, por supuesto, de lo bien que se sentía precisamente “en el Café de Lupita” del mercado Bravo, donde convergíamos sus conocidos y amistades de diferentes perfiles por cierto, en fin…

* EN FORMA  INESPERADA, SORPRESIVA, DIRÍA, SE FUE ESTE AMIGO Y COMPAÑERO DE CAFÉ…

Sorpresiva porque todavía un día anterior de su partida se le veía bien, normal, juguetón, dicharachero, dando y recibiendo bromas, entregando sus hojitas de su querido periódico semanal, “EL QUIJOTE”, (independientemente de que también escribía al morir en otros espacios como en la Revista digital “Raíces” y en “Buenos días B.C.S.”. Sin embargo así es la vida y…la muerte, a veces.

El caso es que ante este tremendo acontecimiento de amistad y sentimiento, la Sra. Lupita Camacho, propietaria precisamente de este Café, al que-como nosotros-Ramón el negro era asiduo concurrente,  al igual que muchos más que como él, que ya fallecieron; de los más recientes, Plutarco Montaño, Pablito Romero, Raúl Olachea, y decenas más que en su momento relataremos en trabajo especial.

Así entonces voy a dar paso a algunas expresiones, palabras de algunas de su amistades y cafeseros que nos dijeron lo siguiente en relación de su partida terrenal para siempre.

centrohist

* Comenzaré precisamente con Lupita Camacho. En particular diálogo me dice: Profe, un día antes de su muerte-quien lo iba a creer-llegó contento y vacilando como siempre al café, y en esta vez se sentó a nuestro lado en mi mesa; compartimos un pan y él quiso, lo regañé porque, le dije, le hacía daño (era diabético alto), diciéndome: “mira lupita, es mejor morirse lleno que morir con hambre”, jajaja.

Ramón el negro, fue para mí-sigue diciendo lupita-y para muchos de aquí no solamente un cliente sino un amigo de café; me sorprendía de cuanta amistad tenía con todos, que yo no siempre me daba cuenta…Yo, continúa Lupita, he acompañado en su sepelio a muchos de lo de aquí que murieron pero el negro es uno de los que más concurrentes tuvo en su velorio y que hasta un pequeño homenaje se le dio de muchos cafeseros, allí en el velorio, una acción que convocó su amigo Lucio E. Chavira, donde se le entregó un pergamino a su viuda. Que Dios lo tenga en su gloria!.

* ALGUNAS OTRAS EXPRESIONES Y PENSAMIENTOS DE ALGUNOS DE SUS AMIGOS, A RAIZ DE…

Y precisamente ahí en ese evento después de dar lectura el colega Lucio al texto del pergamino (con buena parte de su historia y perfil de Ramón el Negro Silva), siguieron las palabras sinceras y sentidas de algunos de los que montamos la guardia tradicional a un ser querido y reconocido; habló el Ing. Eligio Soto López (sobre su vieja amistad y bromas, etc.), también una señora del IMSS que leyó un bonito texto del “El Quijote” con tema navideño de este diciembre, además el Lic. Reyes que contó una bonita anécdota relativa a bromas del día de reyes, en fin… y finalmente, un servidor expresó, más que un discurso, un pensamiento con pasajes de su vida y algo de su historia en sus campos de trabajo, de amistad y periodismo (que después lo publicaré en su momento); porque ahora enseguida voy a colocar algunas otras expresiones que les capté a algunos de sus amigos del café y personales.

* El Dr. Arturo meza escribió en Facebook: El Negro era prácticamente un autodidacta, se le podría acusar hasta de faltas ortográficas y sintácticas como periodista pero tenía una memoria privilegiada con la que contaba La Paz de antaño sus personajes, sus comercios, sus edificios, las viejas anécdotas , además tenía una asombrosa cultura musical popular, no había tango, mambo, danzón que no conociera o grupo, cantante que el Negro no hubiera escuchado, era muy dado a regalarte discos o llenarte una USB-Memoria-de la música que quisieras. De un excelente humor.
Un día me platicó que paseando por el Jardín Velazco se encontró con el prof. Carlos D. Tapia que platicaba con un señor muy distinguido, inopinadamente se unió a la charla con quien Don Carlos trataba como “doctor”, por lo que supuso que era médico. En eso pasa una muchacha muy guapetona, cuerpo de tentación, el Negro profiere un piropazo y una exclamación ¡que buen cu….!, Don Carlos y el doctor hicieron que no escucharon y casi de inmediato se despidió y se fue. Apenas se hubo ido, Carlos muy enojado le pega al Negro tremendo codazo en las costilla ¡es el señor Obispo, Pendejo!

* “DON QUIJOTE SE HA IDO, SIN SU ESCUDERO SANCHO…EL NEGRO AL FIN FUE UN BUEN HOMBRE”

* El capi Pato Ayala lo escribe así: “Don Quijote se ha ido, sin su escudero Sancho Panza, fue a pelear por nosotros y ya se encuentra allá arriba, aunque Negro es más blanco que nosotros y de allá nos cuidará siempre, Silva es su apellido, Ramón su nombre, y silva nos seguirá silvando desde el cielo. Finalmente, el Negro fue un buen hombre. Con su recuerdo viviremos y estaremos protegidos”.

* Jorge Romero Zumaya.-“Querido negro, ¿estás ahí? vengo por mi Quijote, expresé al tocar a la puerta de su casa por la calle Ejido del viejo barrio del Esterito, hoy fco. King; nadie me contestó”. Querido negro, me quedaste a deber la música de la pieza musical de las muchachas del triunfo. Que en gloria estés y quizás por esos valles infinitos nos volvamos a encontrar. * Jorge Pozo.- Me siento triste. Se va un gran amigo, Ramón Silva, combatiente del periodismo desde los 70s hasta la fecha; se le extrañará por sus historias de personajes, versos y relatos, excelente amigo, sólo te adelantaste entrañable amigo; mi más profunda solidaridad p/ su esposa, hijos, toda su familia y amigos!!!

* De mi parte sólo me resta añadir, acotar, estos hechos muy recientes. Resulta que el negro era un gran aficionado a coleccionar, primero en discos “de aquellos”, luego en cassetes, y en USB, la buena música de antaño, y de hoy, junto con Raúl Chollet, Sergio, el Pato, y yo, en grupito, y nos prestábamos las memorias para reproducirlas. El caso es que en esos días me robaron mi USB con la música selecta que me había prestado el negro por lo que le pedí me volviera a prestar lo mismo, y lo que hizo fue traerme tres memorias usaditas; tenga, me dice, ahí va de todo, pues va algo de mis hijos. Qué bárbaro; románticas, corridos de rancho que ni conocía, más los clásicos, canciones rancheras, tangos, baladas, etc. una hermosura de música. Negro, le dije, Gracias!, te voy a publicar en estos días un reconocimiento a estos tus gestos musicales y, además, un obsequio personal, amigo. Y luego luego me dice: Qué bueno profe, gracias, me van a caer muy bien las dos cosas, ¿cuándo?; ya, en un par de días. Y, lo que es la vida, en ese lapso, murió. El Negro está en la Mansión de Dios, a donde ÉL recibe a los inocentes aunque tengamos fallas y errores de la vida, sin maldad. Te lo debo Negro. Ahora!

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++——————————-++++++

*SÓLO PARA RECORDAR. POR RAMÓN NEGRO SILVA.

**RECORDANDO DESDE EL JARDÍN VELASCO

FOTO R.SILVA.

Nos encontramos en una banca del “Jardín Velasco”, sentados. Es una de esas hermosas tardes de verano cuando entra ese aire fresco: “El Coromuel” se nos vienen a la mente, gratos recuerdos de aquel ayer, como dice la canción. En la actualidad, observamos a personas de nuestra generación, ya pasados de los ochenta; unos andan en silla de rueda, otros con bastón y algunos en su casa pero que ya no salen, para que les del aire fresco. Otros, ya con muchas canas y otros alopecicos, “calvos”. Yo, los recuerdo como eran en su época de radiante juventud, ahhh, pero como nos avasalla el destino, el correr de los años: recuerdo a mis amigos, como llegaban al baile de la “Sociedad Mutualista Unión” para tupirle al baile al compas de “don Luis Gonzales y sus tigrillos” en esa época había bailes en este “jardín Velasco” había baile en el “malecón”, pero los mejores era donde amenizaba don Luis González porque este tenía un repertorio muy basto de música bailable; mambo…danzón, polkas, paso dobles y los hermosos “boleros” que se prestaban para tener agarrada de las manos a las novias. Mientras tocaban otra pieza de esos hermosos “boleros” de esa época dorada de la música. Quien no recuerda a don Luis Gonzales y sus tigrillos deleitándonos, con: “humo en los ojos” … quien no recuerda, “palabras de mujer”, “farolito” y muchas más que le gustaban a la juventud de aquella época de los cincuenta. Todos estos recuerdos, llenan a cualquiera por que recordamos los mejores tiempos de nuestra juventud ya ida para nunca volver. Aquí sentado en esta banca del jardín, ya casi no se observa a personas de aquella época circular, porque ya no viven en la ciudad y otros por su edad, dejaron esta vida; aquí sentado espero tranquilamente para ver si pasa algún conocido, pero como ya lo he dicho algunas otras ocasiones: los “paceños” somos un producto en extinción, pero a nuestra edad le damos gracias a nuestro dios, por habernos dado tanta vida y buenas amistades como las que siempre hemos disfrutado. Aquí en este “jardín Velasco” sentados a la vera de un frondoso árbol de “tamarindo” damos rienda suelta a nuestra imaginación. Nos viene a la memoria el viejo “palacio de gobierno”. Nos vienen a la mente aquellos caballerosos funcionarios y empleados que siempre fueron unos caballeros. Recuerdo al capitán José María González, siempre vestido rigurosamente de blanco y que tenía alma de poeta y nos dejó un legado de poesías para beneplácito de “los paceños”. Gracias capitán Manuel Garma González. El C. Capitán Garma fue secretario de gobierno del territorio cuando fue gobernador, el general Agustín Olachea Avilés. Quien no recuerda al caballeroso “Tito” Manríquez, una persona de acrisolada honradez. También recordamos al más modesto empleado del gobierno del territorio, don lucio Juárez, que se distinguía por siempre vestir pantalón de “mezclilla” y por mucho tiempo no uso calzado. Nadie se fijaba, ni se lo exigían que usara zapatos. Recordamos a algunos que pasaban, cruzaban por la plaza a palacio de gobierno: don pedro contreras, también recordamos al “peinado” que nunca supimos cómo se llamaba, pero tramitaba divorcios, por cincuenta pesos. Una ¡ganga!  Recordamos la “peluquería de mateo Avilés”. La peluquería del señor “ballín” recordamos a don Carlos González poeta dicharachero “tolinga”. Bueno, esto les daré por este día, espero seguir recordando por mucho tiempo más, porque tengo mucho material, gracias a mi gran dios por permitirme recordar bellos pasajes, escritos, de la gente de este nuestro bello y hospitalario estado, antes territorio…
Ultima hora: falleció nuestro amigo, Miguel Miranda, más conocido como “el Nike”.

 

++++++++++++++————————++++++++++++++++++

LA AVENTURA DEL CINE

POR ARTURO MEZA OSUNA

versos

Por eso me encanta la obra autobiográfica de Giusepe Tornatore, “Cinema Paradiso”, la relación que estableció desde niño con el cine. Todos seguramente tenemos una conexión muy personal con el cine, en algunos casos, como el de Tornatore digna de contarse porque en los pueblos aislados, como era el caso, como sea pero accedimos a ver películas de múltiples y variadas maneras. En San Ignacio, en los años sesentas, era en la iglesia donde podíamos ver cine.

Unos misioneros combonianos –que estaban de paso- pasaban películas en la vieja bodega de vino de la misión, acondicionaron el espacio con bancas y un escenario donde veíamos en cine los trabajos de los combonianos en África y pasaban también películas de largo metraje y otras que duraban media hora pero en varios episodios, así vimos sábado con sábado capítulos de la Isla Misteriosa –la novela de Julio Verne- que nos dejaba picados toda la semana. El pase al cine era la asistencia a la doctrina donde obtenías un boleto con el sello de la parroquia, era la llave mágica que te transportaba a las maravillas del cine. Cuando se fueron los combonianos fue Don Abel Aguilar el que, aprovechaba un salón de baile –El Salón Petróleos- donde apilaba cajas de cerveza en cada extremo y una tabla a modo de banca, apenas oscurecía empezaba la película que generalmente tenía tres rollos. Eran películas mexicanas de vaqueros y rancheros, los actores estrellas eran Joaquín Cordero, Julio Alemán, Rosita Quintana, ese tipo de películas que no nos perdíamos.

Tiempo después eran “los húngaros” quienes llevaron el cine a todo el Pacífico Norte, armados de un proyector, pasaban películas del tiempo de las Ficheras, donde las mujeres guapas y semidesnudas desfilaban y los cómicos hacían su feria de albures. También pasaban vaqueras. Eso sí, había que llevar la silla.

Cuando íbamos a Santa Rosalía donde el cine era constante no nos perdíamos las películas del Cine Buenos Aires –al aire libre- en verano y del Trianón en el invierno. Casi siempre eran películas norteamericanas de actores de nombre difíciles de pronunciar, más difíciles para “El Zurdo” que era el publicista y cácaro a la vez. Unas horas antes de la película pasaba en un carro con altavoz anunciando las películas y los terribles e impronunciables nombres de los actores gringos. Además en cada esquina se anunciaba la película en una pizarra recostada en un poste. A la entrada del cine había una nevería y adentro un vendedor, te ofrecía dulces, chocolates, chicles, paletas, mientras veías la película. No faltaba el maloso que, para quitarse el estorbo, le picaba las nalgas al vendedor, de ahí nació un dicho que aún persiste en Santa Rosalía “no piquen- dijo el Chapo”.

ppalsetu

No había mucha más diversión para un adolescente en Santa Rosalía, el cine era un punto de encuentro con la novia, con los amigos, también para ligar, para fumar; se hacían corrillos para discutir las actuaciones, los guiones, la solución del conflicto. Vimos de todo, repasamos a John Wayne, a Rock Hudson, Liz Taylor hasta que el cine fue perdiendo audiencia y casi desapareció. Este fenómeno sucedió en La Paz en los tempranos años setenta, cerró el Juárez, cerró el California donde pasaban películas de luchadores y solo quedó el Constitución cuyas funciones eran inconstantes, recuerdo que ahí vi a fuerzas de rogarle al boletero porque era para mayores de edad- “Las pirañas aman en cuaresma” con Ofelia Medina e Isela Vega.

En la ciudad de México el cine empezaba a reponerse por medio de las superproducciones, en los cines elegantes y modernos se pasaban películas caras, costaba hasta 15 pesos entrar al cine Diana, Insurgentes o al Manacar, las películas que duraban meses en cartelera eran El Padrino, Love Story, Tiburón, además te tenías que salir cuando terminaba, mientras en los viejos cines, El Maya, el Teresa, El Álamos nos daban tres viejas películas por 3 pesos, con permanencia voluntaria. Eran grandes construcciones, como el Cine Estadio que le cabían más de dos mil espectadores, luego la cosa empezó a cambiar, fueron desapareciendo los cines de tres pesos y se hicieron salas más pequeñas. Las primeras fueron las salas de arte en la Zona Rosa que abrió la empresa Alatriste, la sala Buñuel, la Fellini, la Indio Fernández, eran salas pequeñísimas –en comparación a los cinotes que conocimos- de no más de 100 personas, las películas eran de los directores consagrados europeos, Antonioni, Visconti, Bergman, Godard –el llamado cine de autor- o las viejas películas de Einsenstein y John Ford, también las de un joven Woody Allen, hasta experimentales. Luego vino la accidentada inauguración de la Cineteca Nacional con La Naranja Mecánica que empezó a sacar películas enlatadas y a desterrar la censura en el cine.

Luego aparecerían los multicinemas, muchísimas pequeñas salas que salieron de la reconversión de los grandes cines de antaño. Muchos de ellos situados en plazas comerciales. Algo que le dio nueva vida al negocio del cine.

Ha cambiado tanto el cine,  podemos verlo en internet, conseguir un proyector y hacer cine en casa; en las salas solo tenemos películas de estreno, la viejas cintas solo las podemos ver por televisión. Pero también podemos verlo por streaming, el catálogo es amplio, las opciones para ver cine son múltiples, apenas queda aquella vieja y mágica costumbre de perderte en la oscuridad de la sala y conectarte a una historia, el fin último es lo único que no cambia.ninia

 

 

 

 

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here