¿Cuántos eran los Reyes Magos?

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Se aproximaba el Día de los Santos Reyes… y aquella mañana, durante la misa dominical de la iglesia “San Martín de Porres” en La Paz, Baja California Sur,  el sacerdote hizo una pregunta abierta: ¿Quién de ustedes me puede decir, cuántos eran los Reyes Magos que visitaron al niño Jesús en el pesebre? Después de breve pausa una señora levantó su diestra y contestó tres. ¡Muy bien! –asintió el párroco. Ahora puede usted  decirle a sus hermanos aquí presentes, ¿en dónde se enteró que eran tres?

-¡Pues en la Biblia! –dijo la señora, rebosando certeza.

-¿Y en qué pasaje leyó eso, hermana?

-¡Mmmm! Eso sí que no lo recuerdo.

 

Ante esa respuesta, -rascándose la cabeza- el padre Elías expresó; hermanos, yo tampoco sé en qué parte de la Biblia dice que los Reyes Magos eran tres; y eso que hice mi especialidad en la Santa Sede, y eso que fui ordenado en la basílica de San Pedro. ¡No cabe duda de que Roma no quita lo tarugo!

 

Debo afirmar, estimados lectores, que no soy católico de regadío, simple y llanamente un creyente de temporal y en ocasiones de agostadero; pero es necesario acotar que, bíblicamente San Mateo no especifica cantidad, únicamente nos dice que del Oriente llegaron a Jerusalén “Unos Magos”  guiados por una estrella, buscando el lugar donde había nacido el Salvador para llevarle de regalo tres baúles, cada cual con oro, incienso y mirra.

 

Los sacerdotes de Herodes comunicaron a éste que según el profeta, el Mesías nacería en Belén. El rey les habló en privado a los Magos y les ordenó que marcharan  allá, y en cuanto ubicaran al recién nacido le avisaran. “Porque yo también iré a rendirle homenaje”1 –dijo el cínico infanticida.

 

Este apóstol -quien anteriormente fuera recaudador de impuestos-, tampoco menciona que fueran reyes ni cita sus nombres. Cabe decir, que el vocablo “mago” viene del persa “ma-gu-u-sha. Después del griego pasó al latín “magi”  -mágui-, y llegó finalmente al español como “mago”. Eran sacerdotes que estudiaban las estrellas pretendiendo encontrar en ellas a Dios2.

 

Fue en el siglo III cuando se estableció que pudieran ser reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos y las iconografías que los representaban, tan solo se consideraba que eran personas pudientes. Fue también en ese siglo cuando se estableció su número en tres, uno por regalo, ya que hasta entonces había dibujos con dos, tres o cuatro magos, e incluso la Iglesia ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia aseguraban que eran doce, como los apóstoles y las tribus de Israel3.

Los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el famoso mosaico de San Apollinaire Nuovo (Rávena) que data del siglo VI, en el que se distingue a los tres magos ataviados al modo persa con sus nombres encima y representando distintas edades.

Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta el siglo XV, para que el rey Baltasar aparezca con la tez negra y los tres reyes, además de representar las edades, representen las tres razas de la Edad Media. Melchor encarnará a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos4.

Y por fin, cuántos eran los Reyes Magos: Dos, tres, cuatro o doce. Absorto ante este misterio, de pronto fui transportado a extraño y lejano lugar, varios siglos atrás y, reencarnado en aprendiz de cabalista, procedí a practicar una sumatoria entre las cuatro cantidades, que como vimos en el antepenúltimo párrafo, aparecen en los escritos de los siglos II y III:

 

Pido la comprensión de los distinguidos lectores, pues mi condición de inexperto aprendiz en esta hermética ciencia, no me permitía avanzar en la dilucidación de tal misterio, amén de que me sentía intranquilo entre seres totalmente desconocidos. Al percatarse de mi desasosiego, un anciano de larga e inmaculada barba se acercó sigiloso… parecía flotar por encima del desgastado piso de madera.

No obstante sus ojos  ya marchitos por el tiempo y la lectura, me obsequió una tierna y profunda mirada azul. Se expresó en un dulce lenguaje, que sin entenderlo, parecía ser una mezcla entre hebreo y arameo. Al darse cuenta de mi ignorancia sobre su idioma, posó sus manos unos segundos sobre mi cabeza y acto seguido se alejó.

El contacto de sus huesudas manos en mi testa me produjo un intenso calor en todo el cuerpo, mismo que fue disminuyendo poco a poco. De pronto, involuntariamente empecé a escribir una serie de fórmulas matemáticas que jamás había visto en mi vida. Después de varios desarrollos infructuosos, al numeral 21 lo descompuse en sus cifras [2] y [1]. Las sumé entre si y el resultado fue el siguiente: 2 + 1 = 3 ¿Reyes Magos? ¡Casualidad  o causalidad!

Una vez logrado este resultado, de la misma manera, instantáneamente fui retransportado  a mi realidad espacio-temporal. Ya un tanto recuperado de esta inesperada  experiencia,  me di a la tarea de hojear algunos libros esotéricos, y me enteré que cabalísticamente el número Tres, aparte de encarnar a la Trinidad  también representa la Armonía, el Arte y la Belleza5. Atributos que de alguna manera están presentes en el trío de inolvidables viajeros orientales.

Un poeta anónimo expresó: “La niñez es una flor que se mantiene siempre fresca y lozana en el jardín del corazón”. Luego, entonces, desde niño sigo creyendo que eran tres los Reyes Magos. Espero que los estimados lectores la hayan pasado en familia el 6 de enero, disfrutando una rebanada de rosca, tachonada con frutos cristalizados, reglamentariamente bajándola con un jarrito de espumoso y acanelado chocolate.

NOTAS

1.      Biblia | (Mateo  2, 1-11)

2.      https://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Magos. «7 cosas que tal vez no sabías de la Epifanía y los famosos Reyes Magos». aciprensa. 5 de enero de 2017.

3.      https://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Magos. «Los Reyes Magos y la estrella de Oriente, ¿existieron realmente?». lainformacion.com. 19 de diciembre de 2016.

4.      Ibid.

5.      http://arequipaobscura.foroactivo.com/t4-significado-de-numeros-cabalisticos

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