Sissi de Baviera y Francisco José Compilación de Sergio Ávila R.

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La historia de amor entre la princesa Sissi de Baviera y Francisco José comenzó en 1853 en una localidad cerca de Salzburgo donde el Emperador de apenas 23 años estaba de vacaciones. Francisco José debía haber sido presentado a la princesa Elena de Baviera, hermana de Elizabeth, pero al conocer a Sissi se enamoró perdidamente y oponiéndose a su madre se comprometió con aquella joven de apenas 15 años.

Un año después se celebró la boda y Austria se enamoró de su joven emperatriz de cuentos de hadas. Sin embargo, Sissi no era feliz. Francisco José la amaba, pero al gobernar sobre 50 millones de personas, tenía poco tiempo para su esposa, quien pasaba la mayoría de las noches durmiendo sola, fuera de la cama imperial. La emperatriz, de espíritu inquieto y gran inteligencia, pronto se interesó en los asuntos de Estado y sus ideas liberales pronto contribuyeron en la lucha por la igualdad del pueblo húngaro y lograron que Francisco José fuera consagrado Rey de Hungría.
La madre del Emperador nunca aceptó a Sissi y cuentan crónicas de la época, que los invitados a los banquetes del palacio real solían reservar para la misma noche una mesa en el restaurante del hotel Sacher. El ambiente tenso entre el Emperador, su madre y Sissi no auspiciaba grandes veladas y las cenas solían ser muy breves.

La tensión llegó a tal punto que la Emperatriz comenzó a tener una vida bastante independiente de la de su marido, le encantaba viajar y algunos afirman que solía escaparse bastante. Los viajes de Sissi se hicieron cada vez más frecuentes y más largos. Iba a visitar a su familia en Alemania, Inglaterra, Venecia que todavía estaba bajo dominio de Austria, o a su “paraíso secreto”, como le gustaba llamarle a la isla de Madeira sobre el Océano Atlántico.

Al principio viajaba a todo lujo, con incontables vestidos y un séquito de 90 personas a su servicio, que ocupaban varios vagones del tren imperial. Un hecho por demás desgraciado, el suicidio de su hijo, transformó profundamente el carácter de Sissi, que continuó viajando pero sin tanta pompa. Viajaba sólo con una dama de compañía y se registraba en los hoteles con un seudónimo: “Duquesa de Hohenberg”. Cada vez más alejada de su marido, sólo se enteraba de su paradero por la prensa.

Todas las imágenes de Sissi, los retratos y esculturas, la muestran como una mujer joven. Esto es porque cuando Sissi cumplió los 30 años, cubrió su rostro con un velo, para que siempre se le recordara joven y bella. En vida ella misma se encargó de convertirse en un mito. Y su muerte no fue menos cinematográfica. Fue asesinada a la edad de 61 años en un atentado político. Pegado al Palacio Real, muy cerca del Teatro Nacional y el Ayuntamiento, su marido Francisco José, decidió construir un parque abierto al público, con un memorial de Elizabeth.

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